QUE ALITO ESTÁ MÁS MORENO QUE MORENA

  • Se dice que el destino es un PRI sometido al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Redacción

Este fin de semana llegó a tierra sinaloense Alejandro Moreno Cárdenas mejor conocido como Alito, aspirante y suspirante por la dirigencia nacional del PRI.  Se trata del gobernador con licencia de Campeche a quien vinculan estrechamente con el presidente Andrés Manuel López Obrador a tal extremo que los amigos de confianza ya  le agregaron una “M” al apodo y ahora le dicen AMLITO.

Ese mismo que supuestamente está siendo apoyado desde una cúpula perversa comandada por el tabasqueño, la cual a base de advertencias subidas de tono habría provocado la renuncia del veterano José Narro Robles. 

Ya en la región, dicen que desde muy temprano Alito fue a correr al malecón de Culiacán como lo hiciera Luis Donaldo Colosio en su gira por Sinaloa, pero Moreno Cárdenas, lejos de parecerse a ese hombre de principios y valores, se asemejó más a la Culebra, canción que sonaba cuando le dieron fatídica muerte al legendario priista.

Toditos asustados comenzaron a gritar: ¡Huye, José! ¡Huye, José!

Mucho se ha dicho de Alito, que Andrés Manuel López Obrador no quiere, ni de broma, contrapesos ni oposición. Ya se ha encargado de mermar a organizaciones civiles recortándoles presupuesto; a la Comisión Reguladora de Energía, a cuyo presidente no se cansó de hostigar hasta que renunció; a la CNDH – a la cual despreció públicamente hace unos días; haciendo también un linchamiento a los medios convencionales y normados por la SEGOB llamándolos “chayoteros” y Fifís y a todo aquel que se atreva a contradecir su dictadura populista, donde solo cuenta la voluntad de un solo hombre, con todos los riesgos que ello conlleva. Con sus traumas, obsesiones y caprichos personales.

Pero AMLO aspira a más, anhela lo que nunca pudieron ni Vicente Fox ni Felipe Calderón, desea pues el control absoluto del PRI y dicen los que saben que la puerta de acceso se llama Alejandro Moreno.  El hombre que sin pertenecer a Morena le está haciendo la chamba al más puro estilo de los caballos de Troya: destruyendo al PRI desde adentro.

Y hablando de traiciones en el tricolor, durante el amañado encuentro de las juventudes priistas con las fórmulas de candidatos a dirigirlo, se vio a todas luces la jugada chueca que el Comité Directivo Estatal del PRI le hizo a la aspirante Ivonne Ortega Pacheco, apoyándose de operadores mañosos y por supuesto en la Secretaría de Comunicación Institucional que utilizó de artillería a algunos medios de comunicación caracterizados últimamente por estar alineados a la causa morenista.  ¿Será acaso esto la confirmación del PRIMOR en Sinaloa? 

¿Se tienden la mano mutuamente?

En dicho evento el discurso de Alito arrancó al más puro estilo de los priistas, con esas viejas prácticas que lo han ido sepultando poco a poco pero que forman parte de su ADN: costosos acarreos de gente en camiones de entre 15 mil y 20 mil pesos, según sondeos de este medio informativo; batucadas, gritos animosos y porras pagadas para enaltecer al supuesto “apéndice” de Andrés Manuel López Obrador con el que pretende controlar al PRI.  

Con una enorme sonrisa y el pie enyesado Jesús Valdés Palazuelos contemplaba el montaje que adquirió un toque bélico cuando llegó el turno de Ivonne Ortega Pacheco. Fue en ese momento cuando casi la totalidad de los asistentes se retiró de forma intempestiva dejando decenas de sillas vacías en el auditorio “Benito Juárez”. 

Se notó pues la ausencia de las lideresas de colonias, de la base real y que decir de la fuerza femenil del PRI; de mujeres como Diva Hadamira que alguna vez llamó afectuosamente “mi hermana” a la ex gobernadora de Yucatán que fue ejemplo nacional y orgullo del PRI; se vio el descaro de la diputada federal plurinominal Érika Sánchez, operadora de Alito en Sinaloa al estilo de Judas Iscariote; qué decir de Rosa Elena Millán Bueno, quien no estuvo presente o de cuadros como: Gloria Himelda Félix Niebla que antes admiraron a Ortega Pacheco.

Hubo violencia política y de género en el escenario, pues prácticamente dejaron morir sola a una mujer cuyo único pecado ha sido tratar de empoderarse y exponer el plan perverso de entregar el tricolor en bandeja de plata al Presidente de la República. Se notó la línea y la carga. Se notó el bloqueo a la prensa con el fin de que no cubrieran a Ortega y que tales y cuáles le hicieran la danza a Alito.  Por la mañana, en un punto de la ciudad el candidato los apapachó, los consintió y dicen que hasta les dejó un recuerdo en la cartera.

No hubo disimulo y la propia candidata Ortega lo expuso: «Yo sé que muchos de ustedes comparten lo que pienso, sé que a muchos de ustedes les han dado la línea, incluyendo a los que se tuvieron que salir, a los que trajeron en camiones de Coahuila y de Nayarit. A esos que les dieron la instrucción de que se tenían que salir, sé que lo comparten pero no lo pueden decir, yo les quiero decir a los jóvenes del PRI, que la línea es la imposición y en la sangre los jóvenes no permitimos que nos impongan nada. Yo les pido que razonen que es lo que quieren para el PRI».

Tras el discurso vino el linchamiento, un grupo de jóvenes que previamente fueron complacientes con Alito y hasta le pidieron selfies solicitaron el uso de la voz para arremeter contra Ortega Pacheco, acusándola de represora, de haber sido mala gobernadora y demás atribuciones negativas. 

Entre la multitud llamó la atención la presencia del nuevo secretario de Desarrollo Social del Gobierno del Estado, Ricardo Madrid, quien incluso y por extraño que parezca  se hizo acompañar de su encargada de Comunicación Social.  ¿Acaso estarán enterados los altos mandos o fue por voluntad propia?

¿Será que los sábados no trabaja esta dependencia?

¿Se deslindó de las Jornadas de Apoyo Puro Sinaloa para llevar otro tipo de apoyo a un colega de partido?

¿Serán propias las camionetas que Madrid utilizó para trasladarse?

El funcionario no tuvo cautela, no le aprendió nada al gobernador Quirino Ordaz Coppel que durante el más reciente evento de re afiliación del PRI llegó en taxi concesionado para no despertar suspicacia. 

Entre los priistas no hubo disimulo, reinó el descaro entre compañeros de partido y quedó evidenciado el canibalismo de los viejos dinosaurios, ese que los llevó a la derrota y que tarde o temprano, a decir de especialistas, los llevará a la tumba. 

¡Cuidado! dicen que el sueño de Alito siempre fue ser astronauta, no pudo lograrlo pero curiosamente está a punto de convertir al PRI en un satélite de AMLO y mandarlo a volar directo al vacío sin retorno.

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