Xicoténcatl Barajas
Las campañas más confusas en la historia de Sinaloa dieron inicio y, las candidatas y candidatos que las encabezan en su gran mayoría se pasaron por el arco del triunfo las medidas sanitarias recomendadas por las autoridades de salud; la sana distancia quedó en el olvido y las porras, comparsas y conglomeraciones dieron colorido en apoyo de sus respectivos abanderados.
Quienes buscan la gubernatura del Estado lo hicieron cada quien con sus estrategias y de acuerdo a las posibilidades reales que tienen tratando de convencer a la apática ciudadanía que ya no cree en la devaluada política; esa gente que ve cómo se degrada en cada proceso electoral y que atestigua que los mismos grupos y caras quieren el control y no precisamente ver por el ciudadano de a pie; unos cambiando hasta de “chaqueta” o de color sin darle oportunidad a nuevos prospectos con ideas renovadas y visión futurista.
Rubén Rocha Moya de MORENA-PAS replicó el mismo discurso utilizado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, destacando el combate a la corrupción y más programas sociales, expresando también que la tarea de la alianza es luchar contra aquello que se opone a la trasformación del Estado porque Sinaloa tiene sed de cambios verdaderos, reales, trascendentes y duraderos.
Sergio Torres de Movimiento Ciudadano plasmó sus propuestas en lo que llamó un manifiesto por Sinaloa, aludiendo que ya sabe gobernar y que lo hizo con resultados cuando fue presidente municipal de Culiacán. Incluye en su proyecto a los sectores productivos y sociales que han sido golpeados por las políticas del gobierno federal, entre otras ofertas de campaña.
Mario Zamora Gastélum, quien ondea las banderas del PRI, PAN y PRD en la alianza “Va por Sinaloa”, con una actitud positiva y mensajes frescos aderezados con dicharachería popular, utilizando un léxico que permea en todos los estratos sociales y, muy en especial en el agropecuario y pesquero por estar estrechamente ligado a ellos, busca seguir acrecentando su capital político, respaldado por líderes genuinos de las regiones productivas de la entidad del norte, centro y sur; él arrancó su campaña en el corazón agrícola de México, enclavado en el municipio de Guasave.
Rosa Elena Millán Bueno, la mujer que hasta hace unos días era priista y que creció, se sirvió y engordó las alforjas patrimoniales con los beneficios del pastel tricolor por décadas, ahora trata de engañar a los sinaloenses con una camiseta rosita del partido Fuerza México, titiretada por el asesino del sindicalismo en Sinaloa, el ex gobernador Juan Sigfrido Millán Lizárraga quien de obrero se convirtió en uno de los empresarios más prominentes del Estado y junto con amigos marrulleros del pasado como Ricardo Monreal quiere perpetuarse en Sinaloa.
