- La visita de Marco Rubio y la detención de marinos “huachicoleros”
- Culiacanenses y sinaloenses marcharon al son de la tambora pidiendo paz
Xicoténcatl Barajas
La visita del secretario de Estado del gobierno norteamericano, Marco Rubio en días pasados a la capital de México, quien fue recibido por la presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, dejó muy clara la relación binacional entre ambos países, así como la colaboración en el combate al crimen organizado que opera en las dos naciones que están hermanadas históricamente por muchas razones y circunstancias. Por eso, no es de extrañarse que, en cuanto Rubio se fue del país rumbo a Ecuador a sostener también una reunión de trabajo con el representante del gobierno ecuatoriano, aquí en la república mexicana se anunciara la detención de altos mandos de la marina involucrados en el “huachicoleo” de combustible, así como de empresarios y funcionarios de aduanas partícipes en delitos que se les imputan en quebranto de las arcas de la nación. A la par de esa noticia que cimbró y generó reacciones en el sistema político mexicano y de las más altas esferas de las instituciones encargadas de la seguridad nacional por estar entre ellos un miembro de la propia Secretaría de Marina Armada de México y sobrino político del ex titular de la dependencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, aquí en Culiacán los sinaloenses no solo de la capital del estado, sino, de municipios conurbados que siguen padeciendo desde hace un año los estragos violentos y funestos de la cruenta lucha de las dos facciones del cártel de Sinaloa, salieron a las calles marchando al son de la tambora sinaloense y gritando al unísono: ¡ya basta!, en referencia al terror que han sembrado los delincuentes que se enfrentan de día, de noche y de madrugada en lugares concurridos ante la mirada atónita de niñas y niños y de gente de bien, trabajadora y honesta que en muchas ocasiones han sido víctimas inocentes de sus espeluznantes actos. La procesión pacífica concentró a muchos sectores sociales, empresarios, políticos, ciudadanos en general y, sobretodo, a familias enteras que con dolor, rabia e impotencia siguen clamando justicia por sus seres queridos que están desaparecidos o que fueron asesinados en la guerra infernal que ya cumplió un año, sumiendo a la sociedad en la desesperación y el detrimento económico de la capital del estado. En la marcha, hay quienes afirman que fueron 50 mil personas las que acudieron a la convocatoria, lo cierto es que el hartazgo social se puso de manifiesto y las autoridades están obligadas a regresar la tranquilidad y la paz social que fue arrebatada.
