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In memoriam de A.B.Z.
La política y el periodismo son actividades de alto riesgo, los ataques a quienes las ejercen son cada vez más frecuentes en muchos de los estados de la república mexicana y, ni que decir de los que tienen problemas de inseguridad tan complejos como Sinaloa desde hace años, pero que se acrecentó desde el 2024 hasta la fecha. Antes, el periodista corría nada más el riesgo de ser víctima del sistema político por realizar su labor, más, tratándose de trabajos periodísticos de investigación, opinión y análisis. Se cuidaba de los políticos que intentaban callarlo de cualquier forma, por las buenas o por las malas. Ahora los políticos también experimentan actos de persecución, censura de sus discursos y posicionamientos que, incluso, son objeto de atentados a balazos al no someterse a la línea de grupos de la delincuencia o por no cumplir los compromisos pactados con esos entes de poder que ya no son ocultos y que dan cuenta con sus acciones que también quieren participación política. El sacerdote jesuita español ya fallecido, Salvador Freixedo lo citó en uno de sus libros: “los seres invisibles de este mundo” que: periodista-político-se aman y se odian; se necesitan y se detestan; se construyen y se destruyen, pero a la larga, no pueden vivir los unos sin los otros. Sin embargo, ese lema por él escrito ya no es una clásica, todo ha cambiado y hay ocasiones en que los políticos y periodistas viven asediados, tanto por los poderes legalmente constituidos y por los que no tienen leyes escritas, es pues, hoy por hoy, muy difícil el desempeño de estas dos funciones que son indispensables para la sociedad…Y nos despedimos con decir que: ¡La Libertad de Expresión es Nuestra Mejor Arma de Justicia Social!
