Redacción
Como salidas de una película de terror de bajo presupuesto, la senadora Imelda Castro Castro, aspirante a la gubernatura del estado de Sinaloa, se hace acompañar de una serie de “fichitas” de la franquicia sinaloense del Movimiento de Regeneración Nacional, con un historial cargado de polémicas y señalamientos que van desde conductas indebidas, fraudes y promesas incumplidas a los ciudadanos, que poco o nada ayudan a la imagen de la legisladora al presentarse públicamente junto a ella en sus actos anticipados de campaña.
Castro Castro, quien se siente a unos pasos de tener la candidatura en el bolsillo, al presumir una cercanía con la cúpula morenista en la capital del país y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al ser marginada por parte de la línea regional del movimiento, en su afán de querer ser la primera gobernadora de esta tierra, recogió las sobras de la militancia guinda, que van desde una serie de simpatizantes y legisladores de poca monta quienes buscan replicar la suerte que lograron en el 2018, 2021 y 2024 con el tsunami obradorista, al ser votados de manera irracional por la ciudadanía.
Entre estos se destaca la presencia del 3 veces diputado reeleccionista local Pedro Alonso Villegas Lobo, un personaje advenedizo señalado de conductas inapropiadas hacia personas del sexo femenino y caracterizado por ser un porro quien ahora presta sus servicios a Imelda Castro, junto a Serapio Vargas Ramírez, falso redentor de los campesinos, acusado de coyotaje y ex líder del extinto Partido Independiente Sinaloense (PAIS), un proyecto que fracasó antes de pintarse de color guinda, experto en llevar a la práctica el famoso refrán: “a rio revuelto, ganancia de pescadores”.
Cabe destacar que, ambos personajes, fueron parte de una cruzada en contra de la máxima casa de estudios sinaloense, la Universidad Autónoma de Sinaloa, planeada para manchar a la institución educativa más importante del estado y tomarla por asalto, pues en aquel entonces “simpatizaban” con otros morenistas, a quienes ahora traicionaron, como Feliciano Castro Melendrez y el gobernador Rubén Rocha Moya, mordiendo la mano que les dio de comer, con la esperanza de hacerse con un hueso bajo el cobijo de la senadora Imelda Castro, para quien no fue difícil reclutar esta clase de zánganos que se dicen políticos y gente del pueblo, moviéndose solo a su conveniencia.
Finalmente, vale la pena señalar que, no todo está perdido dentro del equipo de la nativa del municipio de Sinaloa, pues entre sus filas se ha dejado ver el ex diputado local y ex presidente de el Rosario y Mazatlán, Edgar González Zatarain, un elemento experimentado, cuya imagen y preparación contrasta totalmente con la de los dos “picaros” anteriormente mencionados, que poco o nada aportan a la legisladora, quien debería de pensar detenidamente con qué clase de individuos se rodea para formar su proyecto político y si estos son de algún beneficio, pues la carrera por la gubernatura se pone cada vez más seria.
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