RICARDO MADRID: ZÁNGANO DE LA POLÍTICA QUE TRAICIONÓ A MÉXICO

  • El discípulo de “El Rey” de las pluris también dio la espalda a Sheinbaum y al embajador Quirino Ordaz Coppel

Xicoténcatl Barajas

Engendro del aguilarismo que lo acogió y lo enfiló en la política del priismo y que le abrió las puertas para que conociera las entrañas del sistema político tricolor que venía en decadencia, Ricardo Madrid Pérez desde principios de los años 2000 se fue convirtiendo en un zángano de la política, ocupando posiciones en puestos partidistas y de la función pública por la relación cercana de su señor padre con el ex gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, ambos ya fallecidos.

Marrullero como su ex jefe, quien fuera coordinador de los diputados federales de la bancada del PRI, “El Rey” de las pluris, Alfredo Villegas Arreola en los tiempos de gloria de los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, ha tenido la audacia de seguir prendido de la teta presupuestal a costa de lo que sea y como sea, hasta traicionado los valores más elementales del ser humano como son la lealtad y la honestidad.

Así como traicionó al Partido Revolucionario Institucional, ahora lo hace con el pueblo mexicano, con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y con el embajador de México en España y ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel – quien le prestó el emblema “Puro Sinaloa”- para charolear.

Sin embargo, se opuso a la reforma electoral y la rechazó en el Congreso de la Unión, misma que establecía una serie de candados para poner fin a un reclamo social: la disminución y el método de asignación de las diputaciones plurinominales que se han convertido en un monopolio para los vividores de la política como él y presidentes de partidos políticos.

El diputado federal de regalo por el Partido Verde Ecologista de México y que antes de cambiar de “chaqueta” fue diputado local del PRI por obra y gracia de su más reciente padrino, el mazatleco que es embajador en el viejo continente y amigo personal – al igual que los hermanos Berdegué de Mazatlán del esposo de la presidenta Sheinbaum- ofendió al país y, desde luego, a la corriente política sinaloense que le consiguió sentarse en la curul de San Lázaro.

Este rechazo a las políticas de impulso democrático que pretendió la jefa de la nación, por supuesto que no les favorecía a quienes desde hace años han encontrado el modus vivendi en las diputaciones plurinominales, por lo que, es lógico que el pretenso a la presidencia municipal de Culiacán haya votado en contra de la iniciativa de la ley electoral de Claudia Sheinbaum Pardo.

Habrá que estar pendientes para ver si el chantaje del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo prospera, por lo pronto, allá en las altas esferas de la capital azteca se ha empezado a manejar que el Gobierno de los Estados Unidos tiene investigaciones en contra de algunos políticos petistas, asimismo, también hay quienes opinan que no se descarta que la operación enjambre de García Harfuch llegue a las mieles de las colmenas del Partido Verde para ajustar cuentas por esa afrenta hecha a la presidenta.

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