Xicoténcatl Barajas
Como ya es del dominio público a nivel mundial, las severas acusaciones que el departamento de justicia de los Estados Unidos de Norte América hizo a políticos morenistas sinaloenses por supuestos vínculos con el crimen organizado generó un escándalo y estallido social, así como reacciones en cadena a favor y en contra, tensándose cada día la relación bilateral entre México y el vecino país.
Los señalamientos de los gringos, hechos al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya; al senador de la república Enrique Inzunza Cázarez; al también alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil; al ex secretario de Finanzas del Gobierno de Sinaloa, Enrique Díaz Vega y a otros colaboradores y ex funcionarios del rochismo – han sido desde que se hicieron públicos por parte de la embajada de EEUU – el platillo fuerte de los partidos de oposición y de diversas corrientes políticas.
Desde luego, “la bomba” lanzada hacia México y muy en especial a Sinaloa tambaleó a los morenistas y se convirtió en una bocanada de oxígeno para la agonizante oposición que viene gritando y arguyendo el debilitamiento del estado de derecho; de las instituciones públicas y de la democracia en el suelo azteca, tratando de recuperar el terreno político con narrativas en contra de la corrupción y de la ola de violencia que baña de sangre a los mexicanos y sinaloenses.
Esto, lo están capitalizando los detractores políticos del partido guinda que les arrebató los privilegios de los que hoy goza desde aquel histórico 2018 cuando Andrés Manuel López Obrador y MORENA se convirtieron en gobierno en casi todos los rincones del territorio nacional.
Hoy, mientras la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo sigue pidiendo pruebas a los gabachos para que la Fiscalía General de la República pueda actuar en consecuencia y cumplir con la petición de detención provisional con fines de extradición en contra de los aludidos, los morenistas y quienes militan en partidos y asociaciones civiles que se hacen llamar activistas sociales, están cayendo en una confrontación de dimes y diretes que no abona a la estabilidad política y gobernabilidad de Sinaloa, pues hay quienes aseguran que morena se destiñe, mientras que voces de la oposición parecen haber agarrado oxígeno y festinan rumbo al 2027, sin embargo, el pueblo es el que está en medio de todo el embrollo, sufriendo y aguantando la inseguridad e incesante ola de asesinatos, mientras, los políticos están buscando fortalecer sus respectivos proyectos para seguir beneficiándose.
En tanto, el presidente de los Estados Unidos día con día sigue presionando al gobierno mexicano para que intensifique el combate a los cárteles de las drogas, acusando que en el territorio nacional hay redes de narco políticos.
