Comunicado
En un acto de unidad y ejercicio de sus derechos laborales, la comunidad de trabajadores académicos y administrativos de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) —que integra tanto a personal activo como jubilado— inició este lunes en punto de las 6 de la mañana un paro total de labores de carácter indefinido a partir de las primeras horas de este lunes. La colocación de las banderas rojinegras en las fachadas de las diversas unidades académicas y administrativas formaliza legalmente esta medida de presión institucional.
Esta determinación responde al incumplimiento en la radicación de los recursos económicos extraordinarios previamente gestionados ante la Federación. El origen del conflicto reside en la urgente necesidad de regularizar los flujos presupuestales indispensables para garantizar el pago oportuno de los salarios corrientes de la plantilla laboral, el resarcimiento de adeudos en prestaciones y la atención a problemáticas financieras estructurales que afectan la operación de la institución.
Con esta acción, se suspenden temporalmente las actividades en los 173 planteles distribuidos en los 20 municipios de la entidad, además de las unidades organizacionales, impactando los ejes académicos, de investigación, culturales y deportivos de la máxima casa de estudios del noroeste de México.
La base trabajadora y su representación sindical manifestaron que la suspensión de labores representa el último recurso institucional disponible. Asimismo, reiteraron que la medida se adopta tras haber agotado las mesas de diálogo y gestiones ante las instancias correspondientes, manteniendo firme la disposición de alcanzar los acuerdos necesarios que permitan restablecer el equilibrio financiero y reanudar la vida universitaria a la brevedad.
El dirigente de la sección de Académicos del SUNTUAS, Samuel Castro Camacho, abordó el conflicto desde una perspectiva de reciprocidad institucional, recordando que la universidad y sus empleados ya cumplieron a cabalidad con las exigencias de modernización que el propio Gobierno Federal les solicitó en el pasado.
«Nosotros como trabajadores y como organización sindical ya asumimos nuestra cuota de sacrificio; implementamos un proceso profundo de reingeniería interna y una reforma laboral que resultó dolorosa pero necesaria para la viabilidad de la institución», argumentó Castro Camacho. «Lo que hoy hacemos no es un capricho ni un acto político; es la legítima defensa de nuestras familias frente a un esquema de financiamiento errático e intermitente que ahoga la operación universitaria».
Castro Camacho subrayó la paradoja que vive la UAS: ser una de las instituciones públicas con mejores indicadores de excelencia a nivel nacional y, simultáneamente, una de las más castigadas en su presupuesto por alumno.
«La Universidad Autónoma de Sinaloa jamás ha dejado de cumplirle al país. Estamos ubicados de manera constante en los primeros lugares de aprovechamiento académico y consolidamos a Sinaloa como una potencia deportiva nacional. En un contexto social tan complejo como el que a veces nos toca vivir en el estado, el lugar más seguro y productivo para nuestros jóvenes es dentro de un aula universitaria, pero para mantener esas puertas abiertas se requieren condiciones de trabajo dignas y presupuestos estables», puntualizó.
Por su parte, el licenciado Isfa Leal Salazar, Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores de la UAS (SUNTUAS) en su sección Administrativos e Intendencia, fue contundente al evaluar el panorama que obligó al despliegue de las banderas de huelga en la entidad.
«Esta no es una medida que deseábamos tomar; entendemos el impacto social que representa, pero se ha vuelto indispensable asumir una postura enérgica y vertical para que las autoridades federales volteen a ver, de una vez por todas, la realidad de la UAS y atiendan las necesidades de nuestro gremio de forma tajante», manifestó Leal Salazar con firmeza.
El líder sindical pormenorizó que la problemática ha rebasado los límites de la tolerancia laboral, puesto que la base trabajadora lleva más de un año operando bajo un esquema de constante incertidumbre.
«No se trata únicamente de eliminar la zozobra quincenal que afecta el sustento diario de nuestras familias. Estamos de pie exigiendo que se resuelvan adeudos históricos muy específicos, que ya abarcan compromisos tan sensibles como la prima vacacional correspondiente al año 2025, la prima del seguro de vida de nuestros agremiados y diversas cláusulas pendientes de pasados emplazamientos», detalló.
Finalmente, Leal Salazar extendió un profundo reconocimiento al valor de los trabajadores que se mantienen en pie de lucha custodiando los accesos de las diversas dependencias de la institución.
El paro estatal cuenta con el respaldo y la coordinación de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU), lo que dota al movimiento de una plataforma de resonancia nacional. De acuerdo con las asambleas informativas realizadas previamente por las dirigencias en las cuatro regiones del estado, el consenso es unánime: las banderas rojinegras no serán retiradas de los accesos vehiculares y peatonales de los 173 planteles hasta que las autoridades de la Secretaría de Educación Pública y de la Secretaría de Hacienda presenten un calendario de asignación presupuestaria líquida, suficiente y con garantías de cumplimiento.
Mientras tanto, los comités de huelga locales han quedado instalados de manera permanente en los accesos de las facultades, preparatorias y torres de rectoría, haciendo un respetuoso llamado de comprensión a los padres de familia y a la sociedad civil ante una batalla que, sostienen, busca salvaguardar el futuro y la dignidad de la educación pública sinaloense.



