- Una cosa es la ideología partidista que sus dirigentes profesen y, otra, la libertad y el ejercicio democrático del trabajador
Xicoténcatl Barajas
Los sindicatos en México, históricamente han sido bastiones y representado un jugoso manjar político para los gobiernos y también para los políticos que aspiran a aparecer en las boletas electorales como en la actualidad.
La sinergia político-sindical es tan evidente y necesaria que, hoy por hoy, al igual que en los gobiernos neoliberales, MORENA, el partido dominante que tiene en sus manos el poder ejecutivo federal, la cámara de senadores y de diputados federales, así como de casi todas las gubernaturas de la república mexicana, se apoya en federaciones y sindicatos de trabajadores con presencia nacional.
Asimismo, lo hace con organizaciones gremiales locales y estatales, por lo que no es casualidad que en eventos públicos realizados por el gobierno federal y del estado, ungidos de las filas guindas, sea frecuente ver a líderes y seguidores ondeando las banderas morenistas, tal y como se hizo en el pasado cuando el PRI y el PAN gobernaron el país.
Eso demuestra que los trabajadores pueden alternar con cualquier color, sea pinto, rojo, colorado o guinda, el corporativismo sindical está vigente como en aquellos tiempos en esta tierra de grandes contrastes, en los que también hay quienes los utilizan como monedas de cambio para obtener una cuota política.
Y en un intento por querer frenar las tentaciones y la injerencia de servidores públicos que quieran decidir en la vida interna y elecciones de los sindicatos, el Congreso del Estado aprobó un decreto de ley enviado por el ejecutivo estatal que entró en vigor después de la publicación en el periódico oficial.
En la ley de los Trabajadores al Servicio del Estado de Sinaloa se adicionó un artículo, así como en la Ley de Responsabilidades Administrativas, considerando a partir de ese momento faltas graves.
Habrá que esperar y ver si en la práctica se cumplen esos preceptos recién aprobados, pues las ganas de intervenir y ser parte de los comicios sindicales ha sido hasta hoy un apetecible manjar de gobiernos y políticos que ya andan en campaña rumbo al 2027.
Lo que sí es un hecho, es que las y los precandidatos al gobierno sinaloense que ya andan en francas campañas empezaron a buscar a los dirigentes sindicales para que los apoyen en la promoción de sus respectivos proyectos entre sus agremiados y, aunque eso contraviene las disposiciones legales y puede verse como una coacción política-electoral, los sindicalistas son libres y plurales en el ejercicio de la democracia, por lo que, una cosa es la ideología partidista que sus dirigentes profesen a la voluntad del trabajador.
Eso sí, quienes tratan de ver impresos sus nombres en las boletas electorales anda desesperados buscando adeptos en el corporativismo sindical de los diversos campos laborales.
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