Xicoténcatl Barajas
En la política las discrepancias y pugnas entre corrientes ideológicas y hasta del mismo partido son naturales; la historia así lo tiene registrado. Como ejemplo, en el PRI de los años 60 se vivió el primer ensayo democrático interno que realizó el tricolor encabezado a nivel nacional por Carlos Alberto Madrazo, quien entró en una férrea lucha con el gobernador sinaloense, Leopoldo Sánchez Célis por la designación del candidato al gobierno.
Décadas más tarde se repetiría el mismo patrón con Francisco Labastida Ochoa que desde la Secretaría de Gobernación impulsó al ingeniero Lauro Díaz Castro, quien perdiera el proceso al interior del PRI con Juan Sigfrido Millán Lizárraga que se ungió como abanderado a la gubernatura que después ganaría con el respaldo ciudadano y del entonces gobernador Renato Vega Alvarado que se le rajó a FLO.
Hoy, parece repetirse el episodio entre la senadora, Paloma Sánchez y el diputado federal, Mario Zamora, que están en una trifulca haciendo amarres hasta con los brujos y apadrinándose con quien se pueda para quedarse con la bandera del ex invencible partido arguyendo tener cada quien sus méritos, conectas y capacidades. La diferencia aquí es que no hay un gobernador del signo partidista de ellos que se le pueda poner al tú por tú a la dirigencia nacional.
La mazatleca da señales de un comportamiento institucional, leal y coherente con las directrices de su partido y la militancia local, mientras que el mochitense, arrebatado y desesperado ya dio muestras de que es capaz de pactar hasta con el Diablo para obtener la candidatura al gobierno del Estado, así lo dejó entrever ante medios de comunicación cuando dice tener el apoyo de morenistas, y no precisamente de los chairos puros.
Ambos representantes del pueblo nada más coinciden en que llegaron por la vía plurinominal y en ser críticos implacables de los gobiernos del régimen morenista, aunque, Mario Zamora en los últimos meses bajó la guardia, a diferencia de Paloma Sánchez que de manera incisiva sigue señalando a los gobernantes morenistas del país y de Sinaloa.
Por eso, hay sectores productivos y sociales que simpatizan y comulgan con el PRI que están enfocando su mirada en la patasalada, a quien ven ya como una nueva generación política que conecta con la juventud, figurando como oposición contra pactos que ella considera oscuros entre los gobiernos de la cuarta transformación y entes generadores de actividades ilícitas.
Su incrementada presencia en Sinaloa como opositora que alza la voz en defensa de los sectores primarios, como la agricultura, la pesca, la ganadería, los empresarios, comerciantes, madres buscadoras, mujeres, desplazados y muchos otros que son parte de la sociedad civil del solar sinaloense, le puede servir para ser considerada a la hora de la decisión final, cuando los grupos internos del PRI que preside en el país, Alito Moreno Cárdenas se pongan de acuerdo.
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