¡LO QUE SEA…QUE SUENE!

  • Arcelia Prado ganó elección del SNTSA 44; la democracia se impuso
  • Miguel Ángel López Miranda; “Judas” de los cenecistas sinaloenses
  • Dos rosarenses por el mando de Mazatlán; Edgar González y Roberto Rodríguez pudieran sustituir al Químico Benítez

Xicoténcatl Barajas

Con el 34.82 por ciento equivalente a 2168 votos de 5702 sufragios totales, Arcelia Prado Estrada de la planilla morada ganó la elección por la dirigencia de la sección 44 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, mientras que el resto de los votos obtenidos por los demás competidores se distribuyeron de la siguiente manera: planilla rosa 1594 (25.63 por ciento); azul 1211 (19.58 por ciento); naranja 357 (5.74 por ciento); verde 275 (4.31 por ciento) y 97 votos nulos. Fue a las 12: 14 horas del día 13 de septiembre cuando el delegado de la Comisión Nacional Electoral, Salvador Alberto Calymayor Coutiño validó los resultados en presencia de los representantes de cada una de las planillas participantes de acuerdo a lo estipulado en la convocatoria para elección del Comité Ejecutivo seccional, quienes quedaron conformes. Así, con el respaldo de la gran mayoría de los sindicalizados, Arcelia Prado Estrada rompió record de elecciones y será por cuarta ocasión quien siga al frente de la dirigencia seccional defendiendo los intereses de los trabadores de la Secretaría de Salud en Sinaloa.

Emulando a Judas, el traidor que entregó a Jesucristo para su crucifixión, así el falso líder de los campesinos cenecistas sinaloenses, Miguel Ángel López Miranda, sin ningún remordimiento -porque no sabe lo que es sudar en los surcos de las parcelas, pues no es ejidatario , ya que ni tierra en las uñas tiene- entrega para su “matadero” a los hombres del campo qué como “gato boca arriba” tratan de sobrevivir ante la agónica situación por la que atraviesa la otrora Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Sinaloa. Sanguijuela de toda la vida del ex dirigente campesino Pablo Moreno Cota, quien lo colocara como burócrata con muy buenos sueldos en gobiernos estatales que emanaron del PRI, así como en ayuntamientos que fueron cuotas políticas del cenecismo hasta llegar a rapiñar lo poco que le queda a los compas del sector social ejidal con el aval del conocido Indio del Opochi y del ex gobernador Jesús Aguilar Padilla – a quien le rinden pleitesía- López Miranda negoció y coptó de tajo las aspiraciones de quienes buscaron la representación de algunas Juntas Locales de Sanidad Vegetal. Alardeando la cercanía que el ex gobernador Aguilar Padilla tiene con Pablo Moreno Cota – su jefe político- y de la buena relación amistosa que el actual gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya mantiene con el político cosalteco, el falso redentor de los campesinos tuvo la osadía de operar el desistimiento de quienes de manera legítima buscaron la presidencia de alguna JLSV. Así lo hizo en la del sur de Sinaloa, la que tiene área de influencia en los municipios de Mazatlán, Concordia, El Rosario y Escuinapa, donde a toda costa doblegó a Roy Padilla, a Porfirio Salas y a Carlos Rubio, a quienes les mandó “el calambre” de que eran órdenes del gobernador que integraran planilla de unidad, surgiendo como Presidente el profesor universitario y ex diputado por el PRD, Gabriel Arroyo Rentería, amigo del líder de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, el morenista Feliciano Castro Melendrez. El ladino y tartamudo de origen mochitense trató de hacer lo mismo en la de Elota, San Ignacio y Cosalá recurriendo a las viejas mañas que aprendió como mapache del PRI al lado de los sempiternos y venales líderes que pretenden adjudicarse también las instalaciones del edificio que construyó Francisco Alarcón Fregoso con el apoyo del extinto gobernador Leopoldo Sánchez Célis, justamente en el que se albergan las oficinas de la LCA. Así, con ese tipo de dirigentes vendidos y acomodadizos, los días de vida de la Confederación Nacional Campesina en la tierra de los once ríos están contados, al menos que los reales cenecistas, los que siembran, a los que les duelen las indiferencias de los gobiernos, se levanten del letargo y defiendan su patrimonio, ese que forjaron a través de luchas campesinas, por las que se derramó sangre, sudor y lágrimas.

En medio de la convulsión política que ha generado el alcalde mazatleco, Luis Guillermo Benítez Torres y la cercanía de su posible desafuero o la instauración de un juicio político en su contra, además de tener que aclarar los resultados que arrojen las investigaciones de la Auditoria Superior del Estado y de la Comisión de Fiscalización del Congreso Local pudiendo enfrentar a la justicia por la vía penal, dos rosarenses que forman parte del Ayuntamiento y de la administración municipal de Mazatlán estarían en condiciones de sustituirlo. Roberto Rodríguez Lizárraga y Edgar Augusto González Zatarain, regidor municipal y secretario de la comuna, respectivamente, aprovechan el vendaval en el que se encuentra inmerso el municipio por la incapacidad del Químico Benítez para gobernar a los patasalada y se proyectan mediáticamente ante la inminente salida del primer edil que al parecer tiene los días contados en el despacho del Palacio Municipal. Del mismo terruño del sur de Sinaloa, con ideologías diferentes y de intereses políticos distintos, pero con muchas ganas de sentarse en la silla que aun ocupa el presidente municipal viajero y gastalón, los dos chupapiedras -se frotan las manos aunque lo nieguen- pues sus vidas profesionales y personales las han hecho como vecinos del puerto y ya tienen arraigo y derechos plenos. González Zatarain tiene experiencia en la función pública, fue munícipe de El Rosario emanado de la alianza PRD y PAN hace unos años y después diputado local por las mismas siglas, aunque sus orígenes políticos los tuvo bajo el cobijo del millanato al ser un brazo fuerte de Joel Hernández Niño, quien operó el desafuero de Jorge Alberto Rodríguez Pasos, uno de los hombres con mucho poder en esos tiempos y ahora con afectos visibles por parte del gobernador Rubén Rocha Moya. Rodríguez Lizárraga emanó en estos menesteres con la ex diputada local priísta “Paquis” Corrales y con otros actores políticos antes de que MORENA fuera lo que es, así como haberse apoyado en la corriente del Partido Sinaloense –con el que no se definió- pero que sí lo aprovechó para sentarse en la curul del Cabildo mazatleco. Hoy, los dos hijos desobedientes de la tierra de Pablo de Villavicencio “El Payo” de El Rosario no se quieren quedar atrás del escuinapense Antonio Toledo Corro que gobernó el puerto por allá en 1960 y aprovechan la explosión de la pócima nociva del gobierno quimiquista para ostentar el poder.

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